Una chica.Algo caprichosa, esa clase de chicas que se preocupan demasiado de su aspecto, de vestir bien, pero que en el fondo lo que digan los demás no suele importarle a menos de que sean personas que realmente lleve en su corazón.
Hace incontable locuras y tiene quizás demasiadas cosas en la cabeza a la vez, cosas que quiere hacer y a las que realmente no es capaz siempre de poner una prioridad adecuada.
¿Adecuada? No, a ella no le gustan las cosas adecuadas. Ella prefiere hacer cosas indebidas, cosas que no debe hacer, lo incorrecto. Le gusta demasiado el riesgo.
Pierde el control constantemente y en ocasiones se ve afectada por las consecuencias de estas frecuentes pérdidas de control, rara vez no le ocurren historias que luego le dan mucho que pensar.
En la vida de esta chica todo iba como siempre hasta que su corazón comenzó a latir al ritmo del aparecer una sonrisa, del surgir una mirada, de un ingenuo chico que nunca se daría cuenta de lo que ella en verdad sentía por él.
No era un chico cualquiera, no era alguien que apareció de repente, ya que en el fondo la chica sabia que siempre había estado allí, que hacia ya algún tiempo que por casualidad apareció.
Comenzó a tener perdidas de control aún mas frecuentes, no sabía por donde empezar a organizar su vida.. Ella sabía que tenía muchas cosas que hacer, pero en verdad de estas haría pocas ya que su mente no era capaz de alejarse del pensamiento de él.
La chica estaba cambiando. Se sentía malhumorada con el mundo si algún día el le faltaba, se sentía fastidiosa y triste si faltaba esa muestra de afecto que a ella le causaba su mayor felicidad.
Pero claro, ¿Qué tonta sería esa chica si no hiciese saber a ese chico que lleva soñando con el quizás demasiado tiempo, no?
Y.. ¿Qué tonta sería esa chica si no llevase a cabo sus deseos de quererle sin tiempo ni obligaciones y sin nadie que se interpusiese entre ellos, no?
Si no hiciese lo que más le gusta: ARRIESGAR, SOÑAR.
Pero si, quizás esa chica imaginaria ha perdido el rumbo de sus sueños, ha dejado de correr tantos riesgos, por miedo a perderlo todo.